CUERO QUE LLORA

La profesora lleva al curso una cajita chayera que hizo con sus manos.
Les cuenta a los pibes y pibas que fue a un Encuentro de Teatro en Amaicha del Valle en Tucumán, les habla de la belleza del lugar, de las ruinas de los quilmes y su historia y les explica que en quechua la caja se llama huancara que según un lugareño quiere decir cuero que llora.
Les muestra lo bien que suena porque los hilos están con la tensión justa y necesaria y la caja empieza a pasar de mano en mano hasta que la agarra Nahuel.
Es un chico de quince años, sensible, inteligente, enojado a veces por descuidos familiares y futuro papá de una beba.
Toma la caja y empieza a golpearla con el puño hasta que se abre una herida en el cuero que ahora llora sin música ante la mirada triste del muchachito.
_ Ay, qué pena! – dice la profe y enseguida agrega:
_ No importa. Ya la vamos a hacer sonar de nuevo, aunque sabe que eso es casi imposible.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

lo que soy del adulta, fue lo que grite de chica.....
flora elizaga

PD: me gusto

Anónimo dijo...

Hola Ana:
soy gustavo grazioli, quizas me recuerdes por ser alumno tuyo del cbc.
Me alegro mucho por tu blog. Muy buena narrativa. Tu forma laconica de escribir, me asombra...saludos.

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