UN SER QUE CANTA

Noche de verano. Estoy recostada sobre un futton con un libro en la mano.
De repente, tic, algo me toca y salta. Yo también salto: ahí, sobre la colcha, un insecto negro, grande, con caparazón.
Mi piel, puro rechazo aunque la mente diga "no hace nada" El animal, quieto, expectante.
Tomo una ojota y le doy. Fea sensación. Pero el bicho, me imagino que moribundo, logra salir por debajo de la ojota. Le doy con la otra ojota y aún así insiste en su voluntad de vivir hasta que asesto el golpe final. Sin embargo, cuando lo recojo con un papel,  siento un leve movimiento.
Lloro.
Me parece que era un grillo, un ser que canta en el silencio de las noches estivales.

1 comentario:

Cesar Gutierrez dijo...

Sentí la tristeza al final. Me gusto, felicitaciones.

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