Penélope esperaba a su marido cada atardecer mientras tejía una bufanda azul.
Ulises llegaba puntualmente a las siete, le daba un ligero beso en la mejilla y le preguntaba que había preparado para la cena.
Un 21 de septiembre ella terminó la bufanda azul, se la puso, y salió a caminar alegremente por el mundo.
Ulises llegó a las siete en punto con una “Alegría del hogar” en una maceta gris.
Penélope no volvió nunca más.