CELESTE

Cuando saliste de tu casa rumbo al trabajo sentiste cierta perplejidad.
La calle arbolada de Parque Centenario estaba envuelta en una bruma celeste que te transportaba sin que pudieras o quisieras hacer algo para evitarlo.
Era como una cinta sin fin y allá, en el fondo, una delgada línea luminosa que se expandía a medida que te acercabas.
La bruma celeste empezó a esfumarse y te encontraste caminando por un sendero puro sol, puro verde, puras margaritas. El horizonte se te escapaba a medida que parecías acercarte aunque no desaparecía. Siempre habías amado la montaña; por eso te sorprendía el goce causado en todo tu cuerpo por un paisaje tan llano.
El subte se detuvo con cierta brusquedad. Leiste "Florida" y bajaste.
Cuando llegaste a la oficina el jefe te preguntó:
__¿Qué hace con esa margarita en la mano?

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